Hoy por hoy sabemos la importancia de la detección precoz en la Hipoacusia. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Hipoacusia se presenta con una frecuencia de cinco cada mil nacidos vivos, mientras que las de de tipo severo o profundas afectan a 1 de cada 1000 recién nacidos. No nos importa tanto si su etiología es genética, o resultado de complicaciones durante el embarazo y parto, o adquirida por traumatismo craneoencefálico, enfermedades infecciosas como meningitis, paperas y sarampión o incluso por exposición a un ruido excesivo.

Desde varios centro auditivos, nos comunican la importancia de la detección precoz en la Hipoacusia. por ejemplo, desde GAES nos informan que “La Hipoacusia no identificada tiene un profundo impacto negativo sobre el desarrollo del habla y del lenguaje y por consiguiente sobre el desarrollo cognitivo y el aprendizaje“.
Al recién nacido se le practica por ley el “Tamizaje Auditivo con Otoemisiones Acústicas” para descartar problemas de audición, prueba que se realiza a los pocos días de nacer y que si los resultados no son satisfactorios se realiza una Timpanometría.
Otro estudio realizado en la etapa temprana es la BAER, la “Respuesta Auditiva Provocada del Tronco Encefálico” que permite saber si el bebé oye las frecuencias agudas o si por el contrario no las oye. En caso de no ir las frecuencias agudas, el bebé tendría muy pocas posibilidades de adquirir el lenguaje.
Una de las herramientas mas importantes para la detección de alguna anomalía auditiva son los padres. Son los adultos que conviven con el bebé las 24 horas del día los que a menudo observan que su bebé tiene algún comportamiento extraño como girar la cabeza hacia un lado cuando le hablan, o no mirar cuando le llaman, etc. y acuden al pediatra para consultar sus dudas. Un bebé de unos 3 meses reacciona a ruidos e interactúa con sus padres cuando estos le hablan o le cantan, y el bebé sonríe, se calma, balbucea e incluso llora de forma diferente según su necesidad.
La no aparición de alguna destreza o habilidad relacionada con la audición puede estar relacionada con una pérdida auditiva.
Los logopedas sabemos bien la importancia de la detección precoz en la Hipoacusia y las repercusiones que puede tener si no se diagnostica y se comienza a trabajar con el niño lo antes posible. En estos casos se podría comprometer su aprendizaje y por ende, sus relaciones personales y más adelante sus posibilidades laborales.
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