Vamos a aprovechar esta entrada de verano para recordar o hacer conscientes a los padres de que acecha una nueva forma de adicción entre los más jóvenes: Las tecnoadicciones de nuestros hijos.

Hace no demasiados años, las tecnoadicciones de nuestros hijos tenían lugar sobre los 16 o 17 años, es decir , en plena edad adolescente. Sin embargo, hoy en día es muy común que estos trastornos aparezcan mucho antes, incluso en  niños de Primaria (preadolescencia), con las consecuencias gravísimas que pueden desencadenar en los ámbitos familiares, sociales, emocionales y como no, en el ámbito académico.

Hoy en día, uno de los graves problemas con los que compite la escuela y el nivel de fracaso escolar son las tecnoadicciones. ” Niños que pasan las madrugadas en vela, jugando online, consultando internet, jugando al Fortnite, que está creando auténticos adictos. Esto es un problema grande”.

Los padres tienen un nivel menos avanzado en las nuevas tecnologías que sus propios hijos por regla general que se aprovechan de este desconocimiento, y la escuela o los institutos se ven superados por estos casos, aunque cada vez es mayor la capacidad de prevención e intervención en el aula. “Lo de las tecnoadicciones es terrible porque nos supera, nuestro enemigo son grandes compañías que quieren vender, y niños muy inmaduros, muy débiles ante este tipo de adicciones”. Los docentes comentan que hay casos graves, en los que niños de Primaria y secundaria se quedan dormidos en clase al acostarse tarde o haber pasado gran parte de su noche jugando con el móvil o el ordenador.

Es cierto que esta es la nueva realidad que se ha impuesto entre los jóvenes, que a esa edad están fuertemente influenciados por su grupo de referencia (amistades, compañeros) y como principales responsables de su educación, los padres debemos poner reglas y límites bien delimitados para que las tecnoadicciones de nuestros hijos no acaben condicionando su futuro tanto académico como socioemocional.

Una buena idea sería aprovechar el verano para hacer escapadas familiares a la naturaleza, actividades que no podemos realizar durante el resto del año por trabajo y que pueden funcionar como un descanso tecnológico y un descubrimiento de nuevas aficiones (deportes, actividades manipulativas, lectura, etc.) que nos aparten temporalmente al menos, de estar “enganchados a internet y redes sociales”.

Lo más difícil de todo es que como adultos debemos dar ejemplo, que al fin y al cabo, el ejemplo es la forma más importante de transmisión de conocimiento y aprendizaje que existe.

Referencias obtenidas del siguiente artículo: https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2019/07/02/viendo-ninos-duermen-clase-tecnoadicciones/1099285.html?fbclid=IwAR024RFI0bMhXZVWsRNS6IOlCNS6HSeUrc6zs2VLJPCfH-U9s81Mfp80QRM

 

 

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